El Cuatro de Copas y la Muestra: Por qué el éxito real se siente como ingratitud?
¿Por qué el éxito real se siente como ingratitud? El Escritor Resiliente utiliza la metáfora del Truco y el "Cuatro de Copas" para exponer una lucha interna: la obsesión por la próxima meta. Un análisis sobre la ambición, la felicidad y la triste condición humana de no saber disfrutar lo conquistado.
Alejandro Borges
12/12/20253 min read


Hola amigos de Escritor Resiliente.
La verdad, nunca fui muy fanático del Truco. Es más, aprendí a jugarlo después de los cuarenta años. Sin embargo, hay un par de dichos populares vinculados a este juego de cartas que siempre me han llamado la atención por considerarlos un tanto ilógicos, y se han convertido en la metáfora perfecta de la lucha interna que he vivido estos días.
Cuando alguien no tiene poder de decisión o está más abajo en la cadena de mando, de manera despectiva se le califica como "un cuatro de copas". En el juego, esa carta tiene el menor valor. La comparación parece obvia.
Por otro lado, cuando se habla de alguien que tiene todas las de ganar, se dice que "tiene el dos de la muestra". Para quienes no saben nada del Truco, la muestra es la carta que le da valor a las piezas. El dos de la muestra vale 30 puntos y es el más valioso. Lo sigue el cuatro con 29, el cinco con 28 y la sota y el caballo con 27.
Mi gran pregunta, posiblemente muy tonta para muchos, es: ¿qué sucede con el cuatro de copas cuando la muestra es justamente una carta de ese palo?
Pues en mi cabeza, en ese caso, el cuatro de copas es la segunda carta con mayor valor en el juego.
La Lucha Contra la Ingratitud Ambiciosa
¿A qué se debe todo este tonto debate sobre los dichos populares? A un sentido de bronca con el cual he venido luchando en los últimos días.
Como muchos de ustedes saben, en los dos últimos años me propuse metas y he obtenido logros que para muchos (yo incluido de a ratos) eran quimeras:
¿Cómo iba a ser posible que un hombre de más de sesenta años aprendiera marketing digital?
¿Cómo iba a publicar un libro con una editorial española y que se vendieran ejemplares en Uruguay, pero también en Estados Unidos, España, Inglaterra y hasta en Australia?
¿Cómo iba a construir solo mi canal de YouTube o mi sitio web? No tenía clara la idea de qué cosa era un blog y ahora escribo dos artículos por semana.
Y lo que me da más rabia es que en lugar de disfrutar de todos esos logros, me dedico a chequear que hace dos días, o tres, o cuatro, que no se vende un libro en Amazon. Que las campañas de Mercado Libre no están arrojando resultados. Que luego de vender lo suficiente con el apoyo de mis amigos y allegados para financiar la primera tirada en Uruguay y empatar la inversión, ahora estoy "desesperado" con la idea de vender lo suficiente para financiar la publicación del segundo libro que ya tengo escrito y quiero que entre en el proceso de publicación.
Esta lucha entre el razonamiento y el sentimiento me tiene a mal traer. Lo cierto es que los sentimientos no se gobiernan, y no puedo dejar de dedicarle más tiempo a lo que anhelo que a lo que tengo o he conquistado.
El Mal de Muchos: La Zanahoria Constante
Lo más triste es que hice una extrapolación (personal y general) y me di cuenta de que es una lógica que muchas personas seguimos. Siempre estamos pensando en la zanahoria que tenemos delante de los ojos, y eso no nos permite disfrutar de lo que tenemos o hemos logrado.
Lo que me pasó hoy cuando salí a caminar fue un espejo de esta triste condición humana. Pasé frente a una automotora y un matrimonio salía con un coche cero kilómetro espléndido. Iban con las ventanillas bajas y muy sonrientes. Cuando iban a tomar la avenida, el hombre se tuvo que detener y, delante de su vehículo, aún con ese olorcito a nuevo, pasó un auto de alta gama. Escuché con toda claridad cuando él le dijo a su pareja: “Mirá qué máquina divina. Eso sí que es un auto. Algún día tendremos uno así.”
Por mi cabeza solo pasó un pensamiento: mal de muchos, consuelo de tontos.
Esta historia es un ejemplo de los desafíos que abordamos constantemente en la vida: la lucha contra el ego, el peso de las decisiones difíciles y la necesidad de reconstruir para avanzar.
Si esta reflexión sobre la condición humana y la búsqueda de la autenticidad resonó contigo, te invito a adentrarte en mi primer libro.
En él, profundizo a través de catorce historias reales (ficcionadas para proteger la identidad de los protagonistas), donde la resiliencia es la única respuesta para avanzar cuando toca enfrentar decisiones que ponen a prueba nuestra esencia.
